Llueve
Hoy llueve, como hacía tiempo que no llovía. En la calle tambien.
Decir que no vas a volver a hablar con una persona con la que hablas a diario, es difícil. Es difícil decirlo, cuando sabes que lo cumplirás. Pero una vez que lo haces, lo verdaderamente complicado es aguantarlo. No solo porque dudes de hacerlo o no, sino porque normalmente, esa situación es la última que querías.
La primera vez que lo hice, no quería hacerlo, pero ahora me alegro de haberlo hecho. Conseguí estar unos 4 o 5 meses así, hasta que la otra persona llamó. Ojalá hubiese sido más tiempo. En este caso, las ganas de querer hacerlo, y sobretodo el orgullo, me permitieron aguantar ese tiempo. Pero me llamaron y no tuve valor para decir "No, todavía no", o mejor aun "No, ya no". Finalmente todo acabó bien para mi, y todo fue gracias a esos 4 o 5 meses de silencio.
Pero la cosa cambia cuando no hay ganas de hacerlo. Cuando no hay orgullo que te empuje a hacerlo, porque no está herido, solo decepcionado, de creerse especial y no serlo lo suficiente. Y te invade la incertidumbre, de no saber qué ocurre, ni de saber cuanto durará. Porque ahora ya no da igual que dure para siempre. Porque ahora, más que nunca, no quieres que todo se pierda. Porque es duro perder, cuando lo has dado todo.
Pero como has aprendido, tienes que hacerlo. Es difícil tener "deja vu's" esperando a que el movil suene.
El verano acabó. El otoño empezó cuando me di cuenta de que no era primavera. Y las primeras gotas no fueron de lluvia, fueron lágrimas. Amargas, no dulces. Y los primeros paraguas fueron sus mangas y sus sábanas. Nos quedará una isla desierta, en medio de ninguna parte, para cuando me necesites. Pero ahora que el atardecer en las rocas termina, la fría noche llega. Y con los pies helados habrá que seguir solos el camino, mientras no deja de llover.
Decir que no vas a volver a hablar con una persona con la que hablas a diario, es difícil. Es difícil decirlo, cuando sabes que lo cumplirás. Pero una vez que lo haces, lo verdaderamente complicado es aguantarlo. No solo porque dudes de hacerlo o no, sino porque normalmente, esa situación es la última que querías.
La primera vez que lo hice, no quería hacerlo, pero ahora me alegro de haberlo hecho. Conseguí estar unos 4 o 5 meses así, hasta que la otra persona llamó. Ojalá hubiese sido más tiempo. En este caso, las ganas de querer hacerlo, y sobretodo el orgullo, me permitieron aguantar ese tiempo. Pero me llamaron y no tuve valor para decir "No, todavía no", o mejor aun "No, ya no". Finalmente todo acabó bien para mi, y todo fue gracias a esos 4 o 5 meses de silencio.
Pero la cosa cambia cuando no hay ganas de hacerlo. Cuando no hay orgullo que te empuje a hacerlo, porque no está herido, solo decepcionado, de creerse especial y no serlo lo suficiente. Y te invade la incertidumbre, de no saber qué ocurre, ni de saber cuanto durará. Porque ahora ya no da igual que dure para siempre. Porque ahora, más que nunca, no quieres que todo se pierda. Porque es duro perder, cuando lo has dado todo.
Pero como has aprendido, tienes que hacerlo. Es difícil tener "deja vu's" esperando a que el movil suene.
El verano acabó. El otoño empezó cuando me di cuenta de que no era primavera. Y las primeras gotas no fueron de lluvia, fueron lágrimas. Amargas, no dulces. Y los primeros paraguas fueron sus mangas y sus sábanas. Nos quedará una isla desierta, en medio de ninguna parte, para cuando me necesites. Pero ahora que el atardecer en las rocas termina, la fría noche llega. Y con los pies helados habrá que seguir solos el camino, mientras no deja de llover.


LLueve?! Como si hace sol! A ti te da lo mismo..empiezo a entender el porqué de los ojos tristes: tus penas siempre te las llevas en encima como si fueran trofeos. Hay que espavilar y empezar a valorar lo que en realidad importa! La vida son 3 días!!!
Disculpa esta sinceridad... "Beijo"
Posted by
Sophi |
8:07 PM
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